CD

Gaetano Brunetti
String Quartets. Cuartetos de Cuerda
Carmen Veneris
Lindoro, 2012 (1 CD)

Merecedora de los mejores y mas sinceros aplausos es esta grabación que nos ofrece el grupo Carmen Veneris a través del sello Lindoro. La versátil agrupación nos brinda una nueva muestra de su interés por la recuperación del patrimonio musical español de los siglos XVIII y XIX, con uso de instrumentos históricos: cuatro cuartetos para cuerda de Gaetano Brunetti (1744-1798). Este compositor, de origen italiano, pasó la mayor parte de su vida en España, en Madrid, al servicio de Carlos IV desde su etapa como príncipe heredero. Su obra, mayoritariamente instrumental, fue compuesta casi exclusivamente para deleite de la familia real —el propio Carlos IV solía tocar el violín— y, además de unas 40 sinfonías y diversas obras de cámara, incluye 50 cuartetos escritos entre 1774 y 1792. Los cuatro cuartetos presentados en este disco forman parte de las series compuestas en 1774 (Cuarteto en La menor, op. 2, Nº4, L. 153 y Cuarteto en Sol mayor, op. 3, Nº6, L. 161), 1792 (Cuarteto en Si bemol mayor, serie 8, Nº7, L. 196) y 1789-1792 (Cuarteto en Re mayor, serie 8, Nº10, L. 199). Representan de este modo un arco temporal de casi 20 años, incluyendo sus primeras y últimas composiciones en este género, ofreciendo una imagen de la evolución musical del compositor.

La grabación se presenta de forma cuidada, con una excelente reseña a cargo de Germán Labrador, investigador de la figura y música de Brunetti desde 2002. En este pequeño ensayo se exponen diversos datos sobre el autor, su contexto histórico-musical y su producción creativa, incluyendo un conciso análisis de cada uno de los cuartetos recogidos en el disco. El estudio aparece traducido al inglés, así como la reseña biógrafica de la agrupación, en la que se aprecia una rica actividad concertística tanto en el territorio español como en otros países de Europa, destacando su participación en importantes festivales de música antigua nacionales e internacionales.

En su interpretación se aprecia notablemente la solidez del conjunto y la inventiva musical en lo que al fraseo y la exploración tímbrica se refiere. Por otro lado, las obras presentadas ofrecen una serie de dificultades técnicas por su carácter virtuosístico (sin caer en la mera acrobacia instrumental) o en lo que a la afinación de ciertas modulaciones armónicas de especial complejidad se refiere, que casi siempre son resueltas con éxito. En algunos casos, la razón de ciertas imprecisiones podría buscarse en unos tempi excesivamente rápidos, si bien es digna de elogio la apuesta del conjunto, que ha asumido el riesgo en pro de una interpretación vivaz y apasionada, en la que al mismo tiempo hace gala de una imaginativa y, por momentos, mágica sonoridad.

Un asunto de interés es la interpretación de las apoyaturas y/o mordentes. A sabiendas y a pesar de la polémica y la falta de acuerdo por parte de los especialistas sobre este particular (tampoco resulta clara la notación autógrafa), se aprecia cierta falta de criterio en el tratamiento de estos ornamentos, debido en parte, quizás, a una transcripción inadecuada de los mismos. No obstante, el conjunto intenta resolver este aspecto orientando la ejecución de dichos signos hacia una vertiente estilística barroca (un tanto tardía, si nos atenemos a las fechas de las composiciones), en la que se favorece el mordente ante la apoyatura.

El manejo de los matices dinámicos es una cualidad remarcable en el conjunto, con unos pianissimi de exquisita dulzura y extática belleza, que contrastan con forti o fortissimi de apasionado dramatismo de tintes románticos. En su imaginativa búsqueda de sonoridades, Carmen Veneris introduce ciertos staccatissimi (en la partitura son simples staccati), como sucede en el tercer movimiento del Cuarteto en La menor, que quizás estén justificados por una ingeniosa búsqueda de cierta sonoridad guitarrística en el más genuino estilo español o, incluso, andaluz.

Lo que también ha sabido muy bien realizar el conjunto, y es verdaderamente meritorio, es la diferenciación de planos sonoros, distinguiendo las diversas partes de la textura, según su relevancia en el conjunto, concediendo a cada parte su justa importancia en el entramado musical global. En este aspecto, al igual que en otros ya descritos, se aprecia una vez mas el minucioso trabajo de análisis formal y estilístico llevado a cabo por los integrantes del cuarteto.

En resumen, se presenta una grabación imprescindible en el conocimiento del repertorio histórico español de la música de cámara de finales del siglo XVIII, con una selección de cuartetos de cuerda interpretados con solvencia, calidez y calidad sonora, marcado contraste dinámico e interesante elección de tempi con tendencia a la estética y el estilo románticos, que sin duda colmará las expectativas y hará las delicias de los amantes del mas genuino clasicismo de raíces centroeuropeas.

(Gustavo Sánchez)