Edizione speciale (2016)

Jaime Tortella
Yves Gérard, un corredor de fondo boccheriniano

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Cuando, en diciembre de 1956, Yves Gérard recibió una llamada del director del Conservatorio de París, donde estaba a punto de terminar sus estudios de musicología, no se podía imaginar hasta qué punto esa llamada le iba a marcar su vida. Tenía 24 años y le esperaban, al menos, otros 60 de intensa dedicación a un músico, compositor e intérprete poco o mal conocido entonces: Luigi Boccherini.
¿Con qué se encontró el joven Gérard al acudir a la cita del director del Conservatorio, Norbert Dufourcq, en aquel lejano invierno del 56? Se encontró, ni más ni menos, con que una de las mujeres más ricas de Francia, la baronesa Germaine de Rothschild (1884-1975), le proponía trabajar a su lado para recuperar la memoria del músico luqués, un proyecto a largo plazo, totalmente financiado con los inmensos medios de que disponía la familia de banqueros.
Madame Germaine Halphen que, en 1949 había quedado viuda del barón Edouard de Rothschild, pasó los años de la guerra en los Estados Unidos y, a su vuelta a Francia, se interesó por la pedagogía infantil, pero pronto volvió a centrar su atención en la música, disciplina en la que había recibido una cuidada educación.

Edouard y Germaine de Rothschild

Pero, ¿por qué ese interés, precisamente, en un músico al que la historia había relegado a la zona umbría? Los motivos podrían estar ligados a dos grandes intérpretes del momento. Por un lado, la violinista y musicóloga Pina Carmirelli, admiradora de Boccherini, con quien la baronesa acababa de trabar conocimiento y, por otro, su yerno, el violonchelista Gregor Piatigorsky (1903-1976), casado en 1937 con la primogénita de los Rothschild, Jacqueline (1911-2012), cada vez más consciente del desorden y del desconocimiento generalizado acerca de la vida y de la obra del músico luqués.

El matrimonio Piatigorsky

Así, madame de Rothschild decidió dedicar sus esfuerzos y sus recursos a un músico al que su yerno y su nueva ‘amiga’ violinista admiraban, pero del que se ignoraba casi todo, siempre relegado a la categoría de ‘autor de un minueto’, de ‘algunas obras de cámara en estilo rococó’ y poco más. Por tanto, el joven Yves Gérard sería quien abordaría el estudio de la obra del músico, mientras ella misma se reservaría la plasmación del relato biográfico.
De este modo, el año 1957 se abría una primera etapa profesional del joven musicólogo que habría de culminar en 1962, con la edición del libro Luigi Boccherini. Sa vie, son œuvre, con un préface por Norbert Dufourcq, primero en francés (París, Plon), y más tarde en inglés, en versión ligeramente revisada, traducida por Andreas Mayor, como Luigi Boccherini. His life and Works (Londres, Oxford University Press, 1965).
Cuatro años después, tras una intensa tarea de recopilación, ordenación, clasificación, estudio y viajes, en la que, según Norbert Dufourcq, “Yves Gérard a travaillé avec méthode et scrupule”, apareció el monumental Thematic, Bibliographical and Critical Catalogue of the Works of Luigi Boccherini , compiled by Yves Gérard, under the auspices of Germaine de Rothschild, publicado por Oxford University Press, en Londres, con fecha 1969.
Se cerraba una fase de la vida boccheriniana del joven musicólogo francés, pero, ni por lo más remoto, se acababa su inmensa labor de estudio acerca del gran violonchelista y compositor luqués. Vendrían, entonces, años de trabajo silencioso, consciente de que la semilla habría de seguir germinando, como efectivamente así ha sido, en especial a partir de los años finales del pasado siglo, aunque, en cierto modo, han sido Italia y España los que han tomado el relevo.
Efectivamente, musicólogos, historiadores, biógrafos y analistas de estos dos países, en los que Boccherini pasó la mayor parte de su vida, han ido llenando los vacíos que todavía existían en la biografía y en la obra del maestro toscano, pero siempre e inevitablemente, sobre la sólida base y cimientos que Yves Gérard había sentado. Así lo reconocía y valoraba el propio profesor cuando, en 1999, redactó una emotiva dedicatoria de su Catálogo, al referirse a quienes han seguido su estela:

(…) puisqu’ìl a enfin réalisé ce dont je rávais depuis plus de trente ans, et parce que son travail m’a redonné du courage pour continuer les recherches sur l’oeuvre et la “partie française” de la vie de ce musicien qui ne cesse de nous charmer.
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